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Mis amigas no se atreven a hablar de sexo, y el tema que más me preocupa es el de la masturbación. ¿Cuáles son las posturas más excitantes? Si te masturbas ¿puedes perder la virginidad?
Gracias.
Silvia, Madrid.

Se llama masturbación, autoestimulación, autoerotismo, a la posibilidad de estimularte para obtener placer sexual . Todo el cuerpo es un extenso receptor sensual. Responde con variada intensidad a la vista, a los perfumes, al gusto, a los sonidos, al tacto, a las caricias, a los besos, a las mordidas, a los chupeteos... Algunas áreas tienen más terminaciones sensitivas y responden más. Se las conoce como zonas erógenas. El clítoris, los pezones, la vulva, la entrada vaginal, los senos, el ano, son muy sensibles al contacto de los dedos, a la suavidad de los labios y a la carnosidad de la lengua.
Pero la sensualidad no es exclusiva de los conocidos lugares puntuales, también otras partes del cuerpo responden con inusitado placer. Cada mujer tiene su propio mapa sensible y puede descubrirlo. La masturbación es una manera de aprender y desarrollar el erotismo. También posibilita compartirlo activamente. Los sexólogos concordamos en que las propias caricias, buscando aquellos estímulos que resulten excitantes, son el primer paso para el logro del orgasmo.
El silencio, la desinformación, las viejas condenas, asocian el goce de la masturbación con el pecado y la culpa. La educación nos enseña que el autoerotismo es un camino necesario y fundamental del desarrollo amoroso. Ya desde la vida prenatal la criatura succiona su pulgar y en la primera infancia disfruta acariciando su vulva. En la niñez, en la adolescencia, en la vida adulta, en la vejez, solteras, casadas, divorciadas, viudas, gozan de la masturbación. La mayoría de los individuos adultos se masturba aunque mantengan relaciones sexuales frecuentes. Aquellos que no lo hicieron en la adolescencia suelen presentar dificultades en el goce. No sólo el toque o las caricias; las fantasías provocadas o espontáneas son asimismo estímulos eróticos importantes. Cuando dormimos, mujeres y varones, pasamos por períodos de sueños que se acompañan de la erección del clítoris y del pene.
Tal vez porque la mujer puede expresarse con franqueza y no precisa adecuarse al juego del otro, la masturbación es un interesante punto de análisis para definir la sexualidad femenina. Pregúntale a una mujer qué siente en la masturbación y será muy clara: a solas es más fácil tocarse, sentir, insistir, disponer de todo el tiempo necesario...
· "Me acaricio delante de un espejo que multiplica mi imagen. Comienzo con la parte posterior del cuello, luego bajo hacia los pechos, el ombligo, la parte interna de los muslos. Cuando llego a la vulva ya estoy excitada. Voy desde el clítoris a la entrada de la vagina y vuelvo. Voy y vuelvo. Voy y vuelvo".
· "Hago movimientos circulares cada vez con mayor presión sobre el clítoris y los labios. Utilizo la yema de los dedos mayor, índice y anular y cambio de intensidad y de velocidad. Mientras, con la mano izquierda acaricio y pellizco mis pezones".
· "Tenía 11 años cuando descubrí que mi desgarbado cuerpo se convertía en un perfecto mecanismo de placer. Ese día comencé a quererme".
· "Cruzo las piernas y las contraigo; eso despierta una exquisita sensación en mi "chumino". Sentada, de pie, en la cama, en privado y en público. ¡Delicioso!".
· "Antes me abrazaba y frotaba contra una almohada. Actualmente utilizo un vibrador. Lo paso por todo mi cuerpo, luego por el clítoris, luego lo introduzco en la vagina. Tengo varios orgasmos poderosos".
· "Yo me masturbo, él se masturba. Yo lo masturbo, él me masturba. Me gusta mostrarle a los hombres mis placeres privados. Me gusta descubrir en ellos sus placeres privados".
Diferentes modos, diversas formas, variados gustos...no existen dos mujeres que se masturben de la misma manera. Coinciden sí en que la masturbación es el medio más fácil de encontrar el placer. Cada una puede descubrir así su especial manera de gozar .
Himen, dios griego del matrimonio, es el nombre que se le ha dado a la delgada membrana que recubre parcialmente la entrada vaginal. La joven actual, activa y deportista, suele conservar muy poco de ese resabio de la evolución humana. (Se estima que el himen es un recuerdo del período Acuático que evitaba la entrada de arena a la vagina). Con un espejo y buena luz es posible reconocerlo próximo a la entrada vaginal . La introducción de elementos en la vagina --tampones, dedos, el espéculo en la consulta ginecológica-- colabora a desgastar el himen (si persiste algo de él).
Con estimulación intravaginal o sin ella el autoerotismo es la práctica sexual que lleva a más mujeres al orgasmo. Cuando se disfruta sin culpas es un camino de autoconocimiento y de amor hacia una misma y una manifestación más de los magníficos resortes de la naturaleza




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