Y
aunque las relaciones sexuales con mi marido marchan estupendamente, me doy cuenta
de que el amor se ha desvanecido. Hace un año conocí a otro hombre
del que me he enamorado, aunque en la cama no puedo evitar comparaciones y reconozco
que disfruto más con mi marido. ¿Es posible amar a alguien pero
disfrutar más del sexo con otra persona? Lucía G. 34 años
Sevilla
Estimada Lucía: El vínculo entre dos personas acepta
todas las combinaciones posibles. La más generalizada es la que compatibiliza
el amor con el marido y el sexo con el amante. Tu situación, la inversa,
prueba que no siempre se busca un amante por insatisfacción sexual.
Qué difícil (¿imposible?) es encontrar en un mismo hombre
la satisfacción sensual y la emotiva; más cuando han pasado cinco
años de relación. Aquellas emociones del comienzo -las del enamoramiento-ceden
con el tiempo y dan lugar a un nuevo sentimiento: el apego, que tiene mucho de
compañerismo y seguridad pero que ha perdido las vibraciones inaugurales.
¿Qué os pasa con tu enamorado? ¿Existe algún problema
puntual en el encuentro sexual? En realidad pasión y satisfacción
sexual no siempre van de la mano. La pasión decrece con el paso del tiempo,
sí. Pero a hacer el amor se aprende paso a paso y gesto a gesto. Y en ese
caso, el tiempo -y la convivencia-son buenas escuelas. En estos años
seguramente has aprendido a conocer los humores de tu marido, el reaseguro de
su abrazo, los sabores de su cuerpo, la tensión de su miembro, el gusto
amargo de su semen, los gritos de su orgasmo. Y de seguro él, sabe bien
cuándo acariciar tus pezones, en qué momento bajar hasta tu sexo,
con qué presión de su lengua, con qué roce de sus dientes
estimular-más aún, paladear-esa golosina de tu vulva en la que se
mezclan tus flujos y su saliva. Y un gesto conocido, o un acuerdo verbal, los
llevará a la penetración cuando ya estás bien excitada. O
los devolverá a los juegos y chupeteos si tu excitación declina.
Sí, probablemente con tu marido te atreves a ser tu misma y, en cambio,
con tu enamorado, las emociones y las incertidumbres os juegan una mala pasada.
Tal vez él mismo se siente inhibido por su amor -o por sus ¿celos?
Y cómo no pensar que guardas el placer sensual para tu marido como una
forma de serle fiel o en un intento de preservar tu matrimonio. ¿Es
posible separar amor y sexo, gratificación enamorada y placer sensual?
Sí. Tanto que muchas veces la pasión y el amor parecen estar divorciados.
Quizás se deba a que vivimos en una sociedad que condena al sexo (aunque
lo exalte hasta en los anuncios para vender desodorantes de pisos), un mundo pacato
que considera al maternal como el único amor sublime. Quizás un
sólo hombre no nos alcance para una satisfacción completa. "
Las aventuras de "mantenimiento matrimonial" son arreglos de conveniencia
que la proporcionan a uno o a ambos integrantes los ingredientes que faltan en
su matrimonio. A pesar del temor ante las consecuencias muchas parejas consolidan
su matrimonio gracias a la compensación obtenida en la relación
extraconyugal. Tal vez la tuya resulte una componenda estupenda. Lanzarte
a los amores de aquel que te calienta el oído y te prepara para volver
a tu casa y encontrar, dispuesto y excitado, a tu amante marido. Condición
inmejorable para ser tu misma sin miedos de ser abandonada-un miedo tan femenino
por otra parte--. Y así concretar tu satisfacción erótica
= amor + sexo, por partida doble. Y sin culpas. Y ya lo sabes: con tu enamorado,
mediante tiempo, confianza y exploraciones, podéis aprender, también,
a gozaros mutuamente.